LA LIBERTAD DE SER COMO SOMOS

Familias diversas: El derecho a dibujar sueños y construir una vejez con quien elijas

Por Patricia Ganddini

Se ama de muchas formas: lo importante es eso, amar.

Mi inmersión en el mundo de la diversidad sexual fue lenta y después, de un solo golpe. Soy madre de dos mujeres que son parte de la comunidad LGBTIQ, que a su propio tiempo me fueron haciendo parte de su vida.

Al principio, como muchos de los que crecimos en una sociedad tradicional, tenía mis reservas y dudas sobre lo que significa vivir una vida como homosexual. Poco a poco fui comprendiendo, y sobre todo aprendiendo, que mis hijas tenían los mismos sueños y aspiraciones que cualquier otro ser humano. Que ellas quieren un hogar, un jardín y a alguien con quien compartir un café en la mañana. No encontré ni vi nunca la malicia de la que muchos hablan.

Lo único que veo son dos relaciones que funcionan con amor y responsabilidad, como pocas he visto. Nos fuimos extendiendo como familia y se fue haciendo inmenso mi corazón. Nos hicimos un grupo variado de gente que como prioridad tienen el amor y bienestar de unos con otros. Y he visto a nuestra familia florecer en la adversidad.

El dolor que una madre puede sentir cuando ve amenazados los derechos fundamentales de sus hijas es algo para lo que nunca estuve preparada, pero ahora sé que ese mismo dolor es lo que me prepara para defender esos derechos junto a ellas. Porque quiero defender las sonrisas de esos niños que llegaron a mi vida a abrazarme, quiero defender el derecho de mi hija a dibujar sueños y construir una vejez con esa persona que su corazón eligió.

Es así como lo establece la Organización de Naciones Unidas, que designó el 15 de mayo como el Día Mundial de la Familia y en el artículo 16 de la Declaración de Derechos Humanos, se establece que todas las familias deben ser protegidas por la sociedad y el estado.

Todas. Las conformadas por tíos, tías, abuelos, madres y padres solteros, hermanos de sangre y de alma y, claro, las homoparentales. Un derecho que se ve amenazando, como parte de las campaña electorales. Como si las vidas humanas fueran piezas de ajedrez.

Hoy en día me reconozco aliada de la comunidad LGBTIQ, y es así como celebro la manera en que mis hijas me enseñaron cosas sobre el amor que nunca creí comprender, es así como aprendo de ellas y es así como las defenderé. Porque ante un Estado que promueve una sociedad fragmentada y agresiva, mis hijas están amando. Sembrando jardines y cosechando flores.

Publicada en Nómada.

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